Los ataques atribuidos a los hutíes contra objetivos saudíes y la incertidumbre en el estrecho de Ormuz mantienen la presión sobre los mercados energéticos internacionales.
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 8 de octubre que no ordenará nuevos ataques militares contra Irán antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en medio de una creciente tensión en Oriente Medio que amenaza la estabilidad del suministro mundial de petróleo.
Trump aseguró que Washington mantiene conversaciones productivas con Teherán, aunque dejó claro que continuará el bloqueo estadounidense sobre el petróleo iraní.
La declaración llega después de varios días de ataques atribuidos a los rebeldes hutíes de Yemen contra objetivos en Arabia Saudita, incluido un presunto ataque con misiles y drones contra instalaciones de la petrolera Aramco en Riad, reivindicado el pasado 3 de octubre.
Aunque testigos reportaron humo y fuego cerca de una instalación petrolera, las autoridades saudíes no confirmaron inicialmente que Aramco hubiera sufrido daños como consecuencia del ataque.
La tensión se agravó con nuevas amenazas contra instalaciones aeroportuarias saudíes, mientras continúan las operaciones militares relacionadas con el conflicto de Yemen.
El petróleo, bajo presión
La inestabilidad regional ha provocado fuertes fluctuaciones en los precios internacionales del crudo, debido al temor de nuevas interrupciones en la producción y el transporte de hidrocarburos.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio energético mundial y escenario de restricciones y tensiones militares.
La decisión de Trump redujo temporalmente las expectativas de una ofensiva estadounidense inmediata, pero no elimina los riesgos derivados de los enfrentamientos regionales.
República Dominicana ante el riesgo petrolero
Para República Dominicana, que depende de las importaciones de petróleo y sus derivados, un encarecimiento sostenido del crudo podría aumentar la factura energética nacional y elevar las presiones sobre los precios de los combustibles.
Un escenario prolongado de precios elevados también podría exigir mayores recursos públicos para mantener los mecanismos de estabilización de combustibles, dependiendo de las decisiones del Gobierno.
La evolución del conflicto y de las cotizaciones internacionales será determinante para establecer el alcance real de esas posibles consecuencias.
Mientras Washington apuesta por evitar nuevos ataques directos contra Irán antes de los comicios estadounidenses, la incertidumbre energética continúa extendiéndose más allá de Oriente Medio.

