Durante décadas, el dólar estadounidense ha sido mucho más que la moneda de Estados Unidos. Gobiernos, bancos centrales, empresas e inversionistas de prácticamente todo el planeta lo utilizan para guardar reservas, conceder préstamos, emitir deuda, comprar materias primas y realizar operaciones internacionales.
Por eso, imaginar un mundo donde desapareciera el dólar no significa simplemente preguntarse qué moneda utilizarían los estadounidenses. Significa imaginar una reorganización profunda del sistema financiero internacional.
Pero ¿qué ocurriría realmente?
El primer impacto sería una enorme incertidumbre financiera
Si el dólar desapareciera repentinamente, uno de los primeros problemas estaría en los mercados financieros.
Millones de contratos, préstamos, depósitos, bonos y otras obligaciones están expresados en dólares. Gobiernos, bancos y empresas tendrían que determinar inmediatamente qué moneda sustituiría al dólar en esas operaciones.
Las deudas no desaparecerían automáticamente. Una obligación por un millón de dólares seguiría representando una deuda; habría que establecer cómo convertirla a la moneda que reemplazara al dólar.
Una transición desordenada podría provocar fuertes movimientos en los mercados, problemas de liquidez, restricciones crediticias y dificultades en los sistemas internacionales de pagos.
¿Qué ocurriría con los dólares depositados en los bancos?
Esta sería probablemente la primera preocupación de millones de personas.
Si Estados Unidos decidiera reemplazar ordenadamente el dólar por una nueva moneda, lo razonable sería establecer una tasa y un período oficial de conversión.
Los depósitos bancarios podrían convertirse automáticamente utilizando esa equivalencia.
No sería algo completamente desconocido. Cuando varios países europeos adoptaron el euro, sus antiguas monedas nacionales fueron sustituidas mediante tipos de conversión previamente establecidos.
Una desaparición desordenada provocada por una crisis extrema sería completamente diferente y tendría consecuencias mucho más difíciles de prever.
¿Y los dólares guardados en efectivo?
El problema sería todavía más interesante fuera del sistema bancario.
Una enorme cantidad de billetes estadounidenses circula fuera de Estados Unidos y muchas personas conservan dólares físicamente como reserva de valor, especialmente en economías donde existe desconfianza hacia la moneda nacional.
En una sustitución organizada, esos billetes probablemente podrían cambiarse durante un período determinado.
Quienes conservaran dólares después del vencimiento de ese plazo podrían tener dificultades para utilizarlos o convertirlos.
Por eso, la desaparición de una moneda internacional tendría efectos que llegarían incluso a las personas que mantienen unos cuantos cientos o miles de dólares guardados en sus hogares.
El petróleo tendría que buscar otra moneda
El dólar ocupa una posición importante en los mercados internacionales de materias primas.
El petróleo, por ejemplo, se cotiza ampliamente en dólares en los mercados internacionales.
Pero si desapareciera la moneda estadounidense, el petróleo no dejaría de venderse.
Productores y compradores adoptarían otras monedas o mecanismos de liquidación.
El euro, el yuan chino u otras monedas podrían aumentar considerablemente su participación.
Lo mismo ocurriría con numerosos productos básicos comercializados internacionalmente.
¿Qué ocurriría con las reservas de los países?
Aquí aparecería uno de los problemas más importantes.
Los bancos centrales mantienen una parte considerable de sus reservas internacionales en activos denominados en dólares, especialmente valores del Tesoro estadounidense.
No significa que existan enormes habitaciones llenas exclusivamente de billetes.
Buena parte de esas reservas consiste en activos financieros denominados en dólares.
En una transición organizada hacia una nueva moneda estadounidense, esos activos probablemente serían convertidos según las reglas establecidas.
Pero si la desaparición del dólar fuera consecuencia de una crisis financiera extrema o de una pérdida generalizada de confianza, podrían producirse fuertes pérdidas y enormes movimientos de capitales.
Estados Unidos perdería un privilegio extraordinario
Que el dólar sea utilizado internacionalmente proporciona importantes ventajas económicas a Estados Unidos.
Gobiernos, empresas, bancos e inversionistas extranjeros mantienen una enorme demanda por activos denominados en dólares.
Entre ellos destacan los bonos del Tesoro estadounidense.
Esa demanda facilita que Estados Unidos pueda financiar enormes cantidades de deuda en su propia moneda.
Si el dólar perdiera completamente su papel internacional, Estados Unidos perdería parte de esa ventaja y probablemente tendría que pagar más para atraer determinados capitales.
¿Qué moneda ocuparía su lugar?
Probablemente ninguna moneda sustituiría inmediatamente al dólar en todas sus funciones.
El euro sería uno de los candidatos más importantes debido al tamaño económico de la zona euro y a su utilización internacional.
El yuan chino también podría aumentar considerablemente su participación debido al enorme peso de China en el comercio mundial.
El yen japonés, la libra esterlina y otras monedas podrían conservar o ampliar determinadas funciones internacionales.
También podría surgir un sistema más fragmentado donde diferentes regiones utilizaran distintas monedas para sus operaciones.
En lugar de sustituir un dólar dominante por otra moneda igualmente dominante, el mundo podría avanzar hacia un sistema monetario internacional multipolar.
¿Podrían las criptomonedas sustituir al dólar?
Bitcoin y otros activos digitales pueden utilizarse internacionalmente, pero sustituir al dólar implicaría mucho más que permitir pagos entre particulares.
Una moneda internacional debe servir masivamente para establecer precios, realizar contratos, conceder créditos, mantener reservas y liquidar operaciones comerciales.
La volatilidad de muchas criptomonedas constituye actualmente una dificultad considerable para desempeñar todas esas funciones.
Las monedas digitales emitidas por bancos centrales podrían, sin embargo, adquirir mayor importancia en el futuro.
¿Desaparecería el comercio mundial?
No. El comercio internacional existía mucho antes de que el dólar alcanzara su actual posición y continuaría existiendo si algún día dejara de ocuparla.
Los países simplemente comenzarían a utilizar otras monedas, establecer nuevos mecanismos de conversión y modificar sus contratos.
El problema fundamental no sería encontrar otra moneda.
El verdadero problema sería realizar la transición.
Décadas de comercio, deuda, reservas y mercados financieros han construido una enorme infraestructura alrededor del dólar.
Modificarla repentinamente podría provocar una de las mayores reorganizaciones económicas de la historia contemporánea.
El dólar podría perder su dominio sin desaparecer
Este es probablemente el escenario más interesante y realista.
El dólar no necesita desaparecer físicamente para perder poder internacional.
Podría continuar siendo la moneda de Estados Unidos mientras otras divisas aumentan progresivamente su participación en las reservas internacionales, el comercio y los mercados financieros.
En ese escenario no existiría un día específico en que el mundo despertara y descubriera que el dólar dejó de existir.
Sería un proceso gradual que podría extenderse durante décadas.
Por eso, quizá la pregunta económica verdaderamente importante no sea:
¿Qué pasaría si desapareciera el dólar?
Sino otra mucho más probable:
¿Qué pasaría si algún día el dólar dejara de ser la moneda dominante del mundo?

