Muere el rey Harald V de Noruega a los 89 años tras 35 años de reinado

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El monarca, considerado una figura de unidad nacional, modernizó la Casa Real noruega y defendió públicamente la tolerancia, la igualdad y la diversidad

OSLO, Noruega.– El rey Harald V de Noruega murió este viernes 28 de agosto de 2026, a los 89 años, poniendo fin a un reinado de más de tres décadas durante el cual se convirtió en una de las figuras más respetadas de la sociedad noruega.

La Casa Real informó que el monarca falleció pacíficamente a las 6:35 de la mañana en el Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet, donde permanecía ingresado después de sufrir complicaciones de salud.

Harald V ocupaba el trono desde el 17 de enero de 1991 y era, al momento de su muerte, el monarca de mayor edad en ejercicio en Europa.

Su fallecimiento cierra una etapa de 35 años caracterizada por la modernización de la monarquía, el acercamiento de la Corona a la ciudadanía y una presencia constante durante algunos de los momentos más difíciles de la historia reciente de Noruega.

Nacido durante una Europa amenazada por la guerra

Harald nació el 21 de febrero de 1937 en la residencia real de Skaugum, situada en Asker, cerca de Oslo. Fue el único hijo varón del entonces príncipe heredero Olav y de la princesa Marta de Suecia.

Su nacimiento tuvo una importancia especial para la monarquía: fue el primer príncipe noruego nacido en territorio nacional en más de cinco siglos.

Cuando Alemania invadió Noruega en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, Harald tenía apenas tres años. El pequeño príncipe, su madre y sus hermanas abandonaron el país y se refugiaron inicialmente en Suecia antes de trasladarse a Estados Unidos.

Durante los años de guerra residió cerca de Washington y tuvo contacto con el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y su familia. Regresó a Noruega en 1945, después de la derrota alemana y la liberación del país.

En su juventud estudió en la Universidad de Oslo, recibió formación militar y posteriormente cursó historia, economía y política en el Balliol College de la Universidad de Oxford.

Un príncipe que desafió las tradiciones

Uno de los episodios más conocidos de su vida fue su relación con Sonja Haraldsen, una joven que no pertenecía a la nobleza.

La pareja mantuvo durante años una relación discreta debido a la oposición que existía dentro de los círculos monárquicos. Harald llegó a comunicarle a su padre, el rey Olav V, que no se casaría con ninguna otra mujer si no se le permitía contraer matrimonio con Sonja.

Finalmente, la boda fue autorizada y se celebró el 29 de agosto de 1968 en la Catedral de Oslo.

El matrimonio fue considerado una ruptura con antiguas tradiciones reales y contribuyó a transformar la imagen de la monarquía noruega. Harald y Sonja tuvieron dos hijos: la princesa Märtha Louise y el príncipe Haakon.

Su llegada al trono

Harald se convirtió en rey de Noruega tras la muerte de su padre, Olav V, ocurrida el 17 de enero de 1991.

El nuevo monarca adoptó el lema “Todo por Noruega”, utilizado anteriormente por su padre y por su abuelo, Haakon VII. El 23 de junio de ese mismo año recibió, junto a la reina Sonja, la bendición real en la Catedral de Nidaros, en Trondheim.

Noruega es una monarquía constitucional y parlamentaria. Por esa razón, Harald V no gobernaba directamente ni establecía las políticas públicas del país. Sus funciones eran principalmente representativas, ceremoniales y de unidad nacional.

Durante su reinado celebraba reuniones periódicas con el primer ministro, presidía formalmente el Consejo de Estado, recibía a representantes diplomáticos y participaba en la apertura anual del Parlamento.

Una figura de unidad durante las tragedias

Uno de los momentos más importantes de su reinado ocurrió después de los atentados del 22 de julio de 2011, cuando el extremista Anders Behring Breivik asesinó a 77 personas mediante un ataque con explosivos en Oslo y un tiroteo en la isla de Utøya.

Harald V expresó públicamente el dolor de la nación y acompañó a las familias de las víctimas. Sus intervenciones durante aquellos días fueron reconocidas por su tono humano y conciliador.

El monarca también intervino durante otras situaciones difíciles, como el deslizamiento de tierra de Gjerdrum en 2020 y la pandemia de COVID-19.

En lugar de asumir posiciones partidistas, procuró presentarse como una figura capaz de representar a todos los sectores de la sociedad noruega.

Su defensa de una Noruega diversa

Harald V fue reconocido internacionalmente por sus llamados a la inclusión y la tolerancia.

Durante un discurso pronunciado en 2016, al cumplirse 25 años de su reinado, afirmó que Noruega estaba formada por personas procedentes de diferentes países, religiones y orientaciones sexuales.

Sus palabras fueron interpretadas como una defensa abierta de la diversidad y consolidaron su imagen como un monarca dispuesto a adaptar la institución a los cambios sociales.

El rey también mostró interés por la protección del medioambiente y respaldó diferentes iniciativas relacionadas con la conservación de la naturaleza.

Su pasión por la navegación

Además de sus funciones institucionales, Harald fue un destacado navegante.

Representó a Noruega en las competencias de vela de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, México 1968 y Múnich 1972. También participó durante décadas en campeonatos internacionales y mantuvo su afición por ese deporte incluso en edad avanzada.

Su vinculación con la navegación le permitió proyectar una imagen menos rígida y más cercana que la asociada tradicionalmente con las monarquías europeas.

Problemas de salud durante sus últimos años

El monarca enfrentó numerosos problemas de salud durante las últimas décadas. Fue tratado por cáncer de vejiga, se sometió a una operación por una afección cardíaca y posteriormente recibió un marcapasos.

A pesar de sus dificultades físicas, rechazó la posibilidad de abdicar. Harald sostenía que el juramento realizado ante el Parlamento noruego era un compromiso para toda la vida.

Durante sus períodos de enfermedad, el príncipe heredero Haakon asumió temporalmente varias funciones como regente.

Termina una era para Noruega

La muerte de Harald V representa el final de uno de los reinados más prolongados de la historia contemporánea de Noruega.

Su legado no está relacionado con decisiones de gobierno, porque sus atribuciones constitucionales eran limitadas, sino con la manera en que utilizó la Corona como símbolo de continuidad, estabilidad y unidad nacional.

Durante 35 años procuró mantener la tradición monárquica mientras impulsaba una institución más abierta y adaptada a una sociedad democrática.

Noruega inicia ahora un nuevo capítulo histórico, mientras despide a un rey que acompañó al país durante profundas transformaciones sociales, económicas y culturales.

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