Por Hugo Vélez Astacio
Probablemente gran cantidad de mis lectores, posiblemente, no hayan leído mi libro titulado igual que este artículo; libro que hace 11 años edité y publiqué, modestamente, en solo 500 ejemplares.
Por lo que ahora, vía este medio, les deseo brindar, en gran manera, una parte sustancial del primer capítulo de lo que contiene la obra.
En su momento fue prologada por mi fraterno amigo y colega historiador Cirilo Antonio Otero, aspecto que cabe sintetizar en el relato siguiente:
“Es sumamente interesante encontrar en el libro de Hugo la dimensión del actuar de los personajes destacados y/o públicos, pero además, muestra claramente cómo la población les sigue, les admira, los ubica y los construye en la conciencia social”.
La historia de América Latina está signada no solo por grandes acontecimientos, sino también por el legado y el proceder de grandes hombres que marcaron el destino a seguir.
Fue el libertador Simón Bolívar, padre del nacimiento de cinco (5) países. Cinco (5) naciones, gloria y figura, fundador de sus repúblicas, gestor de la revolución emancipadora de Latinoamérica.
Es oportuno, a propósito de América Latina, mencionar al poeta célebre de estirpe internacional y mundial, al renovador de la lengua española, Rubén Darío: “Esta encarna la idealidad y con ello el anhelo de perfectibilidad humana y de orden de vida. América para la humanidad”.
Y es que Darío, que viajó y cantó líricamente por tantos países de América y el mundo, tuvo varias patrias: Nicaragua, mi patria original; Chile, su segunda patria; Argentina, mi patria espiritual; España, su patria madre; Francia, la patria universal; y, en función de su ideario artístico, su patria: la Belleza.
Cabe decir que Rubén Darío es nuestro Bolívar literario.
Extracto de Oda a Bolívar
Por Rubén Darío
Para héroe tan gigante,
no puede resonar cítara alguna,
que ensalce lo bastante,
su valor y fortuna:
pequeñas son la estatua y la columna.
Las naciones
lo han visto:
sol fecundo en la paz,
rayo en las lides;
redentor
como Cristo,
fue de raza de Cides, y en su alma inmensa revivió
Arístides.
Guardando la distancia de la inmensa grandeza de Bolívar, en América Central existió Francisco Morazán Quezada, un personaje célebre con dotes patrióticas humanísticas.
En el devenir de la sociedad, el historiador relata sus consensos o disensos alrededor de los sistemas políticos ideológicos.

