La organización destaca que la economía de la salud genera una huella económica superior a US$50,000 millones anuales en Centroamérica y República Dominicana
SANTO DOMINGO, RD. – En el marco de su 46 aniversario, la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) hizo un llamado a los países de la región a revisar la forma en que se concibe el financiamiento sanitario y considerar los recursos destinados a salud como una inversión estratégica con impacto económico y social.
De acuerdo con datos citados por Fedefarma, los países analizados —Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana— mantienen una brecha en materia de inversión pública en salud.
La organización señala que, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda destinar al menos el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) a la inversión pública en salud y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) plantea un 6.5 %, Panamá destina el 4.3 %, Costa Rica el 3.6 %, República Dominicana el 2.9 % y Guatemala el 2.5 %.
Fedefarma sostiene que este nivel de financiamiento se relaciona con desafíos como las limitaciones de la atención primaria, las listas de espera y el aumento del gasto de bolsillo de las familias.

“Una población con mayor acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de enfermedades tiene mejores condiciones para estudiar, trabajar, producir y contribuir al desarrollo de su país”, afirmó Fernando Vizquerra, director ejecutivo de Fedefarma.
El ejecutivo agregó que la inversión en salud también genera empleo y actividad productiva, por lo que considera necesario optimizar la distribución de los recursos y reducir las brechas entre la disponibilidad de terapias innovadoras y el acceso de los pacientes a estas.
La salud como actividad económica
El estudio “Panorama de la economía de la salud y administración presupuestaria en Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana”, elaborado por Fedefarma, Wifor Institute y Sanigest Internacional, analiza el impacto de la economía de la salud sobre el crecimiento económico, el empleo y el desarrollo humano.
Según los datos presentados en el estudio, la economía de la salud en los cuatro países evaluados genera una huella económica agregada superior a US$50,000 millones de Valor Agregado Bruto (VAB).
Para 2021, la participación de la economía de la salud en el PIB fue de 10.5 % en Panamá, 8 % en Guatemala, 7.5 % en República Dominicana y 7 % en Costa Rica, de acuerdo con la investigación citada por Fedefarma.
Generación de empleos
El sector también representa una importante fuente de empleos formales. El estudio estima una huella laboral de 2.2 millones de puestos de trabajo en los cuatro países analizados.
En República Dominicana, la participación del empleo relacionado con la salud alcanzó el 10.7 % del mercado laboral, equivalente a unos 500,000 empleos, según las cifras del estudio.
A estos se suman empleos indirectos vinculados a la cadena de valor de la salud. Para República Dominicana, el documento estima unos 110,000 puestos de trabajo indirectos.
Efecto multiplicador
El análisis también aborda el efecto económico de la inversión en salud. Según sus resultados, cada dólar invertido en la economía de la salud genera un retorno de valor agregado secundario de 1.2 en Costa Rica y Guatemala, 1.1 en Panamá y 0.8 en República Dominicana.
El estudio también vincula las intervenciones sanitarias oportunas con aspectos como los ingresos, la productividad, el capital humano y la esperanza de vida.
En ese sentido, Fedefarma cita una estimación de Wifor según la cual las intervenciones de salud durante las primeras etapas de la vida pueden aumentar los ingresos futuros en un 46 %, de acuerdo con un estudio realizado en Guatemala.
46 años de Fedefarma
Fedefarma agrupa a laboratorios farmacéuticos de investigación y desarrollo que comercializan sus productos en Centroamérica y el Caribe.
La organización señala entre sus objetivos promover el acceso a medicamentos innovadores y de calidad, contribuir a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios y fomentar un entorno de libre competencia y respeto a la propiedad intelectual bajo estándares éticos.
Entre sus compañías asociadas figuran AbbVie, Acino, AstraZeneca, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Ferrer, GSK, Johnson & Johnson, Grupo Menarini Centroamérica y el Caribe, Merck, MSD, Novo Nordisk, Opella, Pfizer, P&G, Roche y Sanofi.

