Por Juan Cruz Triffolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
SANTO DOMINGO.- En medio de las críticas generadas por la militarización y las redadas policiales en centros educativos, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha anunciado su intención de destinar el 8 % del PIB a la educación pública, una promesa que, de concretarse, representaría un incremento significativo de la inversión estatal en ese sector.
De entrada, se trata de un compromiso que podría marcar un precedente importante en América Latina. El autor plantea que una inversión superior a los 3,000 millones de dólares anuales representaría aproximadamente el triple de lo destinado por gobiernos anteriores.
Bukele también ha anunciado que su Gobierno publicaría el desglose detallado del presupuesto, con el propósito de permitir que opositores, periodistas y ciudadanos puedan fiscalizar su aplicación.
El planteamiento adquiere especial relevancia cuando se compara con la experiencia dominicana del 4 % del PIB para educación, cuya implementación, según el autor, ha estado acompañada de cuestionamientos relacionados con la eficiencia y los resultados obtenidos.

Becas y acceso a la universidad
Dentro de las medidas anunciadas por el mandatario salvadoreño también figura la entrega de unas 30,000 becas, independientemente de las críticas de sectores opositores que consideran que este tipo de anuncios puede tener una dimensión política.
Asimismo, Bukele ha planteado ampliar las posibilidades de acceso a la universidad y convertir la educación en uno de los principales componentes de su estrategia de transformación nacional.
Sin embargo, la propuesta enfrenta cuestionamientos sobre su viabilidad financiera.
Francisco Zelada, secretario general del Sindicato de Maestras y Maestros de la Educación Pública, ha señalado que cumplir con el compromiso requeriría prácticamente “un milagro económico”, debido a las limitaciones financieras que enfrenta el país.
Bukele, por su parte, sostiene que El Salvador podría convertirse en “el país que más invierte en educación de Latinoamérica”.
Disciplina y militarización en las escuelas
El modelo educativo impulsado por el Gobierno salvadoreño también ha generado controversia por las medidas de disciplina aplicadas en los centros escolares.
Durante el último año, Bukele designó a Karla Trigueros, militar de carrera, al frente del Ministerio de Educación. A partir de entonces se implementaron medidas relacionadas con la presentación personal, el uso del uniforme y la disciplina de los estudiantes.
Entre las disposiciones señaladas figuran el cabello corto, uniforme impecable y normas estrictas de comportamiento.
También se estableció un sistema de faltas mediante el cual un estudiante que acumule 15 durante el año puede reprobar independientemente de sus calificaciones.
El Gobierno ha defendido estas medidas como parte de una estrategia para recuperar la disciplina en los centros educativos.
Redadas en centros educativos
La política de seguridad también ha alcanzado a los centros escolares.
En junio de 2025, la Fiscalía y la Policía realizaron operativos simultáneos en cuatro institutos de bachillerato y arrestaron a 48 estudiantes, 34 adultos y 14 menores, señalados de intentar conformar una estructura criminal denominada “La Raza”.
Las acciones provocaron críticas de sectores opositores y organizaciones vinculadas al ámbito educativo, que cuestionaron la presencia de las fuerzas de seguridad dentro de los centros escolares.
Para el Gobierno salvadoreño, sin embargo, la seguridad constituye un elemento inseparable de su estrategia de transformación social.
Una experiencia que deberá ser evaluada por sus resultados
El Salvador atraviesa una experiencia particular en materia educativa. El modelo combina un aumento anunciado de la inversión pública, programas de becas, mayor disciplina escolar y una política de seguridad que ha generado tanto respaldo como cuestionamientos.
El debate, por tanto, no debería limitarse únicamente a determinar si la propuesta de Bukele es buena o mala.
La verdadera evaluación tendrá que hacerse a partir de los resultados: calidad educativa, permanencia de los estudiantes, acceso a la educación superior, formación docente, infraestructura, oportunidades laborales y capacidad del Estado para administrar eficientemente los recursos destinados al sector.
Como plantea Juan Cruz Triffolio, será el tiempo el encargado de demostrar si esta nueva experiencia educativa salvadoreña consigue alcanzar los objetivos anunciados.
No desesperéis…

