Santo Domingo, República Dominicana. – Sentir que el corazón se acelera, late de forma irregular o parece saltarse un latido puede generar preocupación. Sin embargo, estos síntomas no siempre representan una emergencia, aunque sí ameritan evaluación médica cuando son persistentes o afectan la calidad de vida, explicó la doctora Divya Korpu, especialista en Medicina Cardiovascular del Sistema de Salud de Mayo Clinic.
La especialista señaló que estas alteraciones del ritmo cardíaco, conocidas como arritmias, pueden clasificarse en dos grandes grupos: las que hacen que el corazón lata demasiado rápido y las que provocan un ritmo demasiado lento.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran las palpitaciones, la sensación de aleteo en el pecho, episodios de ansiedad, mareos e incluso desmayos, especialmente cuando la frecuencia cardíaca aumenta de forma repentina.
En personas jóvenes, el corazón puede pasar de un ritmo normal a registrar entre 180 y 200 latidos por minuto, lo que puede ocasionar inestabilidad y otros síntomas.
Según Mayo Clinic, algunos latidos irregulares se originan en las aurículas y otros en los ventrículos. Aunque pueden resultar alarmantes, las extrasístoles auriculares (PAC) y ventriculares (PVC) generalmente no representan un riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte súbita.
Entre las causas más comunes de estas alteraciones figuran los circuitos eléctricos cardíacos anómalos de origen congénito, trastornos de la tiroides, cambios hormonales durante el embarazo o la menopausia y el consumo excesivo de cafeína o alcohol.
Cuando los episodios son esporádicos y no afectan la vida cotidiana, muchas personas no requieren tratamiento. No obstante, si las molestias son frecuentes, existen medicamentos que ayudan a controlar los síntomas.
La especialista explicó que algunas maniobras vagales, como realizar la maniobra de Valsalva o sumergir el rostro en agua fría, pueden ayudar a detener temporalmente ciertos episodios de taquicardia. Si los síntomas persisten, el paciente puede ser sometido a estudios especializados y, en algunos casos, a una ablación con catéter para eliminar el origen de la arritmia.
En adultos mayores, la arritmia más frecuente es la fibrilación auricular, un trastorno cuyo riesgo aumenta con la edad y que puede provocar palpitaciones, fatiga, mareos, molestias en el pecho o incluso no presentar síntomas.
Mayo Clinic advierte que esta condición puede favorecer la formación de coágulos y aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, por lo que muchos pacientes requieren tratamiento anticoagulante u otras alternativas terapéuticas.
Entre las opciones de tratamiento se encuentran medicamentos para controlar la frecuencia o el ritmo cardíaco y procedimientos de ablación, incluyendo nuevas tecnologías como la ablación por campo pulsado, diseñada para reducir el riesgo de lesiones en tejidos cercanos al corazón.
La doctora Korpu recomendó consultar con un profesional de la salud o un cardiólogo si las palpitaciones, el corazón acelerado o cualquier alteración del ritmo cardíaco se presentan de forma repetitiva o generan preocupación, con el fin de determinar si es necesario realizar estudios o iniciar un tratamiento adecuado.

