Por Nicolás Arroyo Ramos
El apresamiento en Corea del Sur del destacado líder religioso y presidente de la organización internacional HWPL, Cultura Celestial, Paz Mundial y Restauración de Luz, Lee Man Hee, por presuntamente obligar a parte de su feligresía a apoyar al Partido del Poder Popular (PPP), más que un proceso judicial, podría convertirse en una sentencia de muerte por su avanzada edad de 95 años, progresivo deterioro físico, motor y psicológico, y las múltiples enfermedades que padece.
En este sentido, desde la República Dominicana y conociendo los principios del Derecho Internacional Público y Humanitario, solicitamos respetuosamente al Honorable Tribunal de Corea del Sur, en virtud de que Lee no constituye ningún peligro de fuga, tomar en consideración, para beneficiarlo con una prisión domiciliaria, la precaria condición de salud que posee, su arraigado liderazgo religioso y su trayectoria de lucha por la paz nacional y global.
Confiamos en que la integridad, imparcialidad, independencia y prudencia de los magistrados que conforman el Honorable Tribunal encargado de conocer el citado caso garantizarán un juicio apegado al debido proceso y al respeto de los derechos humanos fundamentales de las personas, mucho más tratándose de una persona mayor y vulnerable como la que nos ocupa. Entre esos derechos figuran el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a la alimentación, el derecho a la dignidad y el derecho al debido proceso, entre otros. Los amantes del derecho internacional y los defensores de los derechos humanos esperan un juicio justo, transparente y apegado al debido proceso.
En Corea del Sur, el Ministerio de Justicia reconoce a los reclusos mayores de 60 años como una población vulnerable, representando el 17.1 por ciento de la población carcelaria y casi una quinta parte de la población penitenciaria. Sin embargo, el crecimiento desproporcionado de la población carcelaria envejeciente en los últimos años provoca grandes desafíos, tales como el hacinamiento por la falta de planta física y el escaso personal médico especializado.
En el caso de Lee Man Hee, nacido en Corea del Sur el 15 de septiembre de 1931, fundador, líder y guía de la Iglesia Shincheonji, formada bajo los principios cristianos, tenemos la esperanza de que la soberana justicia de Corea del Sur, en un tiempo justo y prudente, estará otorgándole su libertad para que, con el impulso del Dios creador del Universo, siga luchando por la paz mundial.

